Hasta no hace muchos meses era casi algo anecdótico, pero entre los aspectos que ha variado la pandemia se encuentra el del teletrabajo. Aunque todavía queda mucho para alcanzar a vecinos europeos y en la mentalidad española sigue habiendo ciertas reticencias, lo cierto es que ha habido un importante despegue.
Según datos del INE, en 2019 el número de personas que trabajaba por cuenta ajena desde casa de forma ocasional o habitual era del 8,3%. De 2020 no hay datos oficiales aún, pero sí se ha asegurado que más de un 22% de la población ocupada tiene la opción del teletrabajo, e incluso se ha legislado ya al respecto.
Las circunstancias han obligado a empresas y trabajadores a adaptarse a marchas forzadas al teletrabajo para no perder ni eficiencia ni competitividad. Y es, precisamente, la productividad es una de las cuestiones de las que más se ha hablado. Según un estudio publicado de Caixabank Research, el trabajo en remoto podría incrementarla entre un 1,4% y un 6,2%. ¿Cuáles son las claves?
1. Equipos y sistemas
La primera clave para que el teletrabajo sea eficaz es contar con las herramientas adecuadas. Y ese aspecto es responsabilidad de la empresa. No se trata solo de dar a los empleados equipos informáticos, sino de crear la infraestructura básica para que la comunicación con la empresa sea fluida y efectiva.
2. Protección frente a los ciberataques
El aumento de las herramientas digitales motivado por la extensión del teletrabajo tiene una consecuencia directa: el incremento de los ciberataques. Y este es otro de los aspectos en los que cualquier empresa debe incidir especialmente, sobre todo las PYMES, tal vez más expuestas. Evaluar riesgos, establecer protocolos de seguridad y actualizar el software son esenciales para que un ataque no paralice la actividad.
3. Mantener las rutinas
Comenzando ya con la persona que realiza teletrabajo, el primer consejo básico es mantener las rutinas. ¿Qué significa? Plantearse la jornada como si se fuera a la oficina: desayunar como siempre, seguir haciendo ejercicio antes de salir de casa si era la costumbre y, por supuesto, vestirse. No hace falta ponerse la corbata, pero una indumentaria adecuada predispone al trabajo.
4. Un espacio de trabajo adecuado
Evidentemente, no todo el mundo puede disponer en casa de una habitación en exclusiva para el teletrabajo. Sin embargo, sí se debe crear un espacio que facilite la concentración, un lugar aislado del resto de la vivienda con mobiliario cómodo, ordenado y con una buena iluminación.
5. Organizar la jornada
Una de las ventajas del teletrabajo es que permite organizarse los horarios. Pero puede ser un arma de doble filo si no se hace correctamente. Conviene ponerse un horario de actividad y marcar unos periodos de descanso y cumplirlos escrupulosamente. Trabajando en casa, la procrastinación es una tentación demasiado grande que es necesario controlar.
6. Evitar las distracciones
Está muy en relación con el punto anterior, y no siempre es fácil, sobre todo cuando en casa hay niños. Pero para que el teletrabajo sea eficaz conviene evitar el mayor número de distracciones posibles olvidándose, por ejemplo, de las tareas domésticas, desconectando el portero, bloqueando en el móvil los avisos de ciertas apps, etc.
7. Usar la tecnología
La empresa debe poner los medios adecuados para el teletrabajo, pero también la persona debe aprovecharse de todo lo que la tecnología ofrece, desde programas de videollamadas a organizadores de tareas.
8. Seguir trabajando en equipo
La soledad y el aislamiento es uno de los mayores riesgos del teletrabajo. Por ello, se debe incidir en mantener el contacto con el resto del equipo o con los superiores, y no solo porque es el medio de resolver dudas o plantear cuestiones relacionadas con el trabajo, sino para evitar el llamado “síndrome del náufrago”. Tal vez ya no se pueda tomar el café de forma física con los compañeros, pero sí virtual.
9. Reuniones a distancia
En uno de los aspectos del teletrabajo al que no siempre se presta la debida atención, pero es importante. No se trata solo de disponer de los medios técnicos adecuados, sino de “preparar el escenario”. En ese sentido hay que hablar del orden en la mesa, un fondo adecuado, una indumentaria formal, evitar interrupciones y tener un plan B por si falla la conexión.
10. Poner límites
No saber poner punto final y desconectar del teletrabajo es un riesgo que hay que evitar. Los horarios son importantes, pero también hay que saber decir no. Trabajar desde casa no significa trabajar más. La eficiencia se puede y se debe conseguir dentro del horario laboral porque el ocio y el descanso también influyen en el rendimiento.






