Seguramente habías escuchado una o más veces la palabra branding, pero no rebranding, pues esta es menos popular y suele utilizarse en los segmentos dedicados especialmente al mundo del marketing; sin embargo, cada día este término goza del conocimiento y uso de más personas, cercanas o no al mundo de las marcas.
¿Eres inversionista o empresario? ¿Trabajas en el mundo de la comunicación y o el marketing? Entonces ya sabes que si hablamos de un rebranding estamos ante la idea de plantear la reformulación de la identidad de una marca. No se trata solo de refrescar o cambiar el logo, sino de ir más allá y redefinir elementos propios de la marca, potenciar los valores en aras de fortalecer las estrategias de posicionamiento en el competitivo mercado.
El rebranding se puede aplicar en un momento en el que una marca ha estado posicionada en el mercado y siente la necesidad de evolucionar y reposicionarse, cuando quiere distinguirse de la competencia, abordar nuevos segmentos o también cuando necesita deslastrarse de malos episodios que han podido salpicar su reputación. Independientemente de cuál sea el caso, es fundamental diagnosticar el estatus de la marca, a través de un estudio de mercado que sirva de paradigma para que un grupo de expertos trabaje en la reformulación de la identidad.
Analiza tu branding
Aventurarse en el mundo de los negocios sin desarrollar estudios de mercado es muy arriesgado y puede conllevar consecuencias nefastas. Siempre resulta esencial saber cuáles son las necesidades de tu público meta para así girar los productos y/o servicios en función de ello, pero no todo se trata de lo que ofreces, sino de cómo te proyectas, por ellos los expertos en marketing, también deben definir ideas en función de lo que quiere el mercado.
Si ya eres una marca posicionada, pero ves que tu competencia sube como la espuma es momento de rugir en la cueva y hacer saber quién es el líder del mercado. Pulsa las opiniones de tus consumidores y vincúlalos en tu proceso de rebranding, mediante sus ideas o acepciones, rediseña tu identidad y sal al mercado dejando claro que eres una marca en constante evolución. Si tu caso es el de la fusión con otra marca importante, resultará muy importante para los consumidores saber que el desarrollo en unión respaldará sus necesidades.
¿El rebranding es un salvavidas?
En más de una ocasión el rebranding ha sido utilizado para distanciarse de malas rachas. Ninguna marca está exenta de los escándalos, así que estos le impactan, podría plantearse el momento de rediseñar su identidad con la intención de combatir la reputación negativa y apostar a reconquistar su mercado y porqué no, conquistar nuevos segmentos que podrían estar ajenos a los malos episodios.
Los procesos de rebranding para levantar la imagen de una marca pueden tornarse exitosos si se hace un correcto diagnóstico de marca. No se trata de cambiar colores o tipografías sin razón, en este nuevo proceso debe estar argumentado cada paso, sin dejar tregua a la intuición de los inversionistas. Si tu marca está en crisis apuesta a un rebranding y dale la vida que necesita.






