La forma en la que una empresa proyecta sus valores, su capacidad de comunicarse con la audiencia y habilidad de definirse en un mercado, dependerá directamente de aspectos como la imagen corporativa, así como la identidad digital; ambos, son aspectos que ninguna empresa debe descuidar y que siempre deben recaer en manos de profesionales que logren, de manera efectiva y creativa, una identidad e imagen adecuadas.
La imagen corporativa puede definirse como la manera de presentarse a los diferentes públicos que pueda tener una empresa o negocio a través de recursos como elementos gráficos y visuales, que se consideren propios, o que sean creados con esa intención. El poder de la imagen corporativa radica en esas características que la empresa quiere convertir en un sello, y que a través de él, pueda ser diferenciada e identificada.
Por su parte, la identidad digital se define como la presencia web de una empresa, que con base en su identidad corporativa, buscará definir un estilo, en forma y contenido, de sus diferentes plataformas, desde portal web, hasta redes sociales, videos, sonidos y una serie de recursos multimedia que delimiten la identidad en el mundo digital. Ambas son de vital importancia para lograr posicionarse en la mente de los diferentes tipos de públicos.
Los beneficios de una buena imagen corporativa
Los beneficios que ofrece tener una imagen corporativa óptima se pueden diferenciar de manera inmediata en todos los estratos de una empresa. Una de las ventajas que ofrece tener una identidad empresarial solida es la fidelización de clientes, ya que al tener clara la manera de cómo se ve, cómo se comunica y qué propósito comercial tiene, los clientes sentirán mayor confianza en los mensajes que sean claros.
La imagen corporativa también permite desarrollar un adecuado nivel de credibilidad, tanto con los consumidores como con los proveedores. Esto a su vez se puede traducir en una correcta exposición con el exterior, el orden y planificación que pueden representar una buena imagen corporativa se puede traducir en una marca con connotación positiva. Uno de los mejores atributos que ofrece la imagen corporativa será la capacidad de diferenciarse de la competencia.
Con una buena imagen corporativa también se puede lograr la captación de nuevos clientes, lo que se traduce en más ingresos y operatividad. Finalmente este atributo de la identidad permite vincular valores como el compromiso y profesionalismo, que le darán a la empresa la percepción correcta ante los diferentes tipos de públicos, tanto los que necesiten sus bienes o servicios, como los que busquen trabajar con la empresa.
Ser reconocido y recordado por los consumidores finales será la meta que toda imagen corporativa persiga, afianzando así a los tan anhelados clientes leales, que serán los que hagan el mejor eco de la empresa.
Los aspectos más importantes de la identidad digital corporativa
Aunque la identidad digital esté estrechamente relacionada con la imagen corporativa, este recurso web tendrá la gran ventaja de poder existir en el mundo digital, por lo que tendrá que ofrecer opciones más dinámicas y modernas que se adapten a las necesidades del público web de una empresa, incluyendo el público potencial que aún no la conoce. Una buena identidad digital puede trabajar para construir una buena reputación digital.
La identidad digital también deberá adaptarse a los constantes cambios del internet, ya que tendrá de primera mano las reacciones del público que se acumula en las plataformas, por lo que deberá escuchar sus opiniones para cambiar o mejorar, si así el público lo exige. La identidad digital será tan importante como la identidad convencional, y será de vital importancia que ambas coexistan en la misma línea de valores de marca.






