En la era del marketing digital nos hemos acostumbrado a ver cada vez más lonas publicitarias y más grandes. No es casualidad, sino fruto de estrategias publicitarias muy bien diseñadas y de gran impacto. Al fin y al cabo, la publicidad exterior tiene un enorme valor y sigue siendo una de las claves de muchas campañas.
Pero, como en todo aquello que tenga que ver con mensajes comerciales, no todo vale. Cada medio y cada soporte tienen sus propias características y condicionantes. Las lonas publicitarias no son ajenas a esta cuestión. Pueden ser un magnífico medio para llegar con un mensaje a los consumidores o relanzar la imagen de marca, pero siempre que se tengan en cuenta algunos aspectos esenciales.
En el diseño está la clave
Las lonas publicitarias son soportes de gran formato, lo que por sí solo es un aspecto capaz de llamar la atención y atraer miradas. Pero se trata de ir más allá, de atrapar la atención, de conseguir que el mensaje quede grabado en quien lo vea y de que llegue a identificar el producto o la marca con esa imagen de impacto.
La gran ventaja de las lonas publicitarias en este sentido es que por su tamaño dan mucho juego a la hora de dar rienda suelta a la creatividad en el diseño del mensaje o imagen de marca que se desea transmitir. Y son, precisamente, la imaginación y la innovación dos de las claves para conseguir el efecto deseado.
Los recursos que se pueden emplear son infinitos, pero hay algunos que funcionan especialmente en este tipo de soporte publicitario. En las lonas publicitarias resulta muy efectivo jugar a despertar sensaciones a través del color o a transmitir historias que nos hagan pensar en la marca mediante conjuntos de imágenes o secuencias.
Por supuesto, nunca hay que perder de vista que el diseño de las lonas publicitarias debe adaptarse siempre al perfil del público al que se desea llegar. Y, hablando de color, el que nunca puede faltar, bien como protagonista bien en alguno de los elementos del diseño, es aquel que identifica a la compañía.
Otra cuestión importante es que, tanto si se opta por diseños de gran impacto visual como por otros más sencillos, el mensaje es la clave: debe ser simple, conciso y perfectamente legible. En este último aspecto, el contraste de colores entre el texto y el resto de la composición visual es el recurso básico, así como una tipografía sencilla y legible.
Y si hay un recurso que funciona especialmente bien en lonas publicitarias, es el empleo de imágenes que sean emotivas, que despierten sentimientos y, de manera muy especial, que sean optimistas. Apelar a ellas ayudará a reforzar una imagen de marca cercana, de confianza y positiva.
La importancia de la ubicación
Si hablamos de transmitir una imagen de marca seductora y de atraer la atención, el diseño de las lonas publicitarias no es el único elemento que hay que tener en cuenta. Evidentemente, por sus dimensiones, siempre son llamativas, pero su localización también es un factor que se debe considerar.
No hay duda de que las lonas publicitarias tienen más impacto y penetración en espacios de gran afluencia de personas. Pero dependiendo de la marca y de su actividad, puede cambiar el tipo de localización ideal. Un ejemplo muy sencillo: la publicidad exterior de un fabricante deportivo siempre tendrá más impacto en las cercanías de instalaciones deportivas que en otros espacios.
Por otro lado, cuando se elige el centro de las ciudades para su colocación, es importante que las lonas publicitarias se integren en el entorno para evitar que generen el efecto contrario al que se desea y despierten un cierto rechazo. En este sentido, la clave estaría en adaptar el diseño para alcanzar ese equilibrio entre la necesidad de llamar la atención y una cierta “discreción”.
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